Sabrá

Solo quien camina
sabe lo que es tropezar,
solo quien ha intentado
sabe lo que es fracasar.

Solo se sabe lo que es perder
si se se lucha por algo que al final se va,
solo quien emerge de entre  maldiciones y miserias
sabrá de bendiciones y de glorias con autoridad.

Aquellos que viven de espectadores
se jactan de no cometer errores,
pero olvidan que mirando no se puede errar,
solo se equivoca quien produce y elabora.

Jamás se perderá
quien nunca se levanta y anda,
Jamás tendrá conquistas
quien se esconde en la comodidad de las sombras.

No sabe de libertad
quien tenga miedo de cuestionar sus credos,
quien no busque su propio espacio en el mundo,
quien viaje en la estela de otros hombres.

No puede haber bondad sin humildad
no puede haber sabiduria sin errar.
no existiria el silencio sin el ruido,
no existiria la paz sin la tormenta.

No puede saber de piedad
quien nunca la ha recibido.
No puede saber de plenitud
quien nunca vivió turbio y confundido.

No se hunde
quien jamás ha navegado
No tiene vertigo
quien nunca se ha elevado.

No sabe de dolor
quien nunca ha amado.
No sabe de felicidad
quien teme cobarde el llanto.


Andrés Guzmán  (agosto 19, 2016)

Seres malditos


Sé que tu corazón tiene blindaje
y que te alimentas del odio en parte.

Y sé tambien que tienes un código
que no te permite regresar y olvidar.

Y es que cuando entré a tu casa jamás imaginé
que terminaría siendo rechazado como criminal.

Realmente no eres libre, ni tampoco yo soy leal;
dices no tener cadenas y yo digo despreciar traiciones.

Resultamos ser dos seres malditos,
amargos e hipócritas.

En deuda has quedado conmigo por cosas banales,
como yo que te decepcioné por banalidades también.

Así pues, parece que la contabilidad ha hecho sus cuentas
y  nuestros libros dan justo balance.

Ni somos poetas, ni cambiaremos el mundo,
solo refutabamos cobardemente ante inexistentes espectadores.

Solo fuimos dos necios que se ahumaron en su propio hollín,
de cuando quemamos pasados credos y fallidos amores.

Pero estoy orgulloso de tu huella en mi mundo,
porque tuve momentos cuando eras mi familia.

Ahora no sé donde quedamos, ni lo que somos,
convertidos en estelas que se disipan con esta lejanía.

Que te vaya bien...
Y recuerda que en todos los códigos hay excepciones.



Andrés Guzmán.   ( Julio 12,  2016)

Olor a mentira


La verdad de este mundo oculta algo,
al mirarla a los ojos, la encontré titubeando.

La verdad duele pero no confunde, sino que ilumina y libera.
Por eso sé que lo que cuentan es una falacia obscura y siniestra.

La historia de biblioteca fue escrita por quienes ganaron las guerras.
Las historias de quienes pelearon causas justas, quemadas en la hoguera.

Escuchamos desde altos podios que llegó la modernidad y justica social
al interpretar ambigüos números de maquilladas encuestas.

Han enseñado a mirar como criminales a los pobres y marginados,
pero siempre habrá indulto si robas teniendo mansión de oro y marmol.

Los hombres que se maten en nombre de dios y luchando guerras de ricos,
pero que no se levanten para defender su futuro ni el de sus hijos.

Todas estas que llaman verdades jamás me hicieron libre,
jamás rompieron mis cadenas.

Lo que dijeron de nuestros orígenes sé que son quimeras,
confusas historias que terminaron encarnadas a nuestra piel
para que no importen ni se recuerden las herencias,
para que tu sangre no invoque la venganza feroz de tu raza vieja.

Sin embargo miré los ojos de la muerte.
y supe sin dudarlo que ella si es verdadera.
La miro en los crecientes cadáveres que caen en las aceras
pidiendo justicia a espectadores llenos de morbo, bajeza e indiferencia.

Renuncié a credos ajenos y miré sin prejuicio el sufrimiento y la miseria,
y supe en seguida que el dolor es la única verdad que tenemos y que existe,
ese reino cruel al que todos nos rendimos entre lágrimas y reverencias,
nuestra verdad absoluta y al parecer eterna.

Lo lloran las madres sobre los feretros de la guerra,
y los hombres derrotados ante el hambre y la pobreza.
Lo gritan los niños del abuso,
lo callan los ancianos del abandono.

Lo murmuran estas calles de agonía.
Lo resienten las plegarias que jamás se contestan.

Olor a mentira porque dios se esconde
entre lujos de basilica y comodidades de iglesia.

Olor a mentira porque la transparencia
es tan solo un impreso durante la campaña política.

Olor a mentira porque la derecha y la izquierda
son discursos distintos con las mismas porquerías y corruptelas.

Olor a mentira en cada verdad que nos enseñan,
y en cada credo que nos predican.



Andrés Guzmán

Te amo


Te amo,
y lo hago por razones sinceras.

Te amo por razones sagradas,
que no tienen relación con religiones impuestas.

No anhelamos caminar en altares,
ni contar con bendiciones de iglesia.

Te amo,
y lo hago entre la elocuencia y la locura.

En nuestra cama hay sueños y gemidos,
en nuestra entrega hay instinto y ternura.

En tus orgasmos hay alevosía,
y en mis manos humedales de piel morena.

Te amo,
y tengo testigos que lo demuestran.

Todo el mundo sabe que ya no estoy,
que me perdí contigo y en tus caderas.

Que mi camino terminó lejano y obstinado,
pero contigo siempre a mi lado.

Te amo...
Desnudo, imperfecto, bohemio y necio.

Sin reparos, sin egoismo, sin miedo;
incondicional porque no mereces nada menos que eso.

Te amo...
Este manifiesto es comedido y sincero.

Bendita seas mujer por haber existido,
por darme las raices como las tiene el arbol.

Por darme chispas como las tiene el fuego,
por darme el vuelo como lo tiene un pajaro.

Porque al besarme aquella tarde de invierno,
salvaste mi vida con tus labios...



Andrés Guzmán  (viernes 18, septiembre 2015)

Manos muertas



Sé que he sido despreciable,
y que mi existencia es como una sequia
a la que nadie extraña ni añora.

Mis pasos son casi invisibles
tal cual no tienen cuerpo las sombras,
y como el caer de las hojas que nadie nota.

Sé que busco redimirme
de algo oscuro que me brota,
de mi egoismo, de mis faltas e injurias.

Siempre ví mi vida ausente de brillo,
insípida, sin magia ni glorias.

Sin riquezas ni aplausos,
sin tregüas ni atajos.

Se que mi corazón ha sido como piedra,
pero esta noche mi alma llora y se destroza.

Se quebranta mi existencia
cuando entiendo que aun todas mis indulgencias
valen nada ante una sola de tus caricias.

Me quebranto porque sé que mi vida no tiene mucho,
pero que te tiene a ti, y eso me llena y me colma.

Encontré en ti el color de mis días grises,
el  amanecer oportuno de mis largas noches.
una dulce compañia para mis amargos senderos.

La calidez de tu amor quiebra el invierno de mis venas,
solo tu le das vida a mis manos muertas.




Andrés Guzmán (junio 29,  2015)

De la miseria



Algunos dicen que dios habita arriba en los cielos,
Más nosotros vivimos entre calles de ladrones y muertos,
entre parques olientes a sexo
y calles abarrotadas de enfermos.

Y que el cielo le pertenece a los pobres y hambrientos.
y así ellos decoran sus casitas de lata con santos o crucifijos
para luego llorar a escondidas de sus hijos
quebrados entre la miseria de su pueblo.

Olvídalo hermano mio, que las plegarias no vuelan a los cielos.
Nacimos artesanos de la esperanza,
carpinteros del sufrimiento.


Andrés Guzmán             (Martes 26,  Enero 2015)

Ser hombre


Lejos quedaron aquellas tardes
cuando me perdía en cada rincón de nostalgia.

Lejos quedaron aquellas noches que hablaba
con el lamento ténue de mi guitarra solitaria.

Aquel viejo y agonizante piano
calló por completo y ya no están vacias mis manos.

Me salvaste de morir en vida,
me salvaste del odio impregnado en mis huesos.

Encontré la redención de mis obstinados pasos,
y la salvación ante demonios sucios y amargos.

Me levantaste del lodo
y me dijste "te amo".

Ahora recurro al miedo,
porque recuerdo cuando solía ser despreciable.

Y así, lo único que pido es que nunca encuentres
todos los males que cargaba ocultos en el equipaje.

Solo tu calmaste mis tormentos,
y me alejaste de mundos abominables.

Reuniste lo poco que se escurre de mis virtudes
para fermentar vino afrutado y noble.

Me enseñaste a ser libre y fuerte
me enseñaste a ser un hombre.


Andrés Guzmán (agosto 13, 2014)

Libertad


Buscar nuestra libertad...
así  ha sido siempre.

Nos han dicho que no somos esclavos,
sin embargo añoramos ser libres.

Cuan necio es confirmar esta paradoja...
este profundo disparate.

Es que han puesto en nuestra mente
imágenes de novelas y largometrajes.

Cadenas rompiéndose,
grilletes quebrándose.

Aguilas tomando alto vuelo,
Veleros navegando mar adentro.

Héroes con envestiduras de banderas y fusiles,
muros entre pueblos que terminan cayendo.

Se nos repiten estas historias
hasta convencernos que la esclavitud es otra cosa.

Relatos históricos de quienes buscaron su libertad,
maquillados para convertirlos en otro artículo de moda.

Manipulados hasta pintar dramas romáticos que generen fortunas,
mientras nos distraen para no darnos cuenta de  nuestra propia miseria.

Como ese niño que está en pleno nacimiento
y sin pedirlo ni saberlo, ya carga con las deudas de sus padres y compatriotas.

Clases obreras obligadas a pagar el deterioro del mundo,
cuando la burguesía lo perpetró para llevar al límite sus riquezas.

Ignorancia a todos los niveles y escalas,
metódicamente impartida para hacernos siervos dóciles y manipulables.

Desde niños programados para comprar, producir y para ser competitivos,
porque en eso consiste el éxito y una vida respetable.

Amantes de esos fabricantes despiadados que saquean nuestros bolsillos,
porque dicen vendernos estatus y posición con sus artículos desechables.

Defensores y fanáticos de instituciones espirituales
que le roban todo a los pobres con venta de milagros o con amenazas infernales.

Hoy, al igual que en toda la historia humana,
la libertad equivale al nivel de riqueza de alguien.

Libre es quien puede comprar su futuro,
su cultura, su justicia, su suerte, su linaje.

Así será,
No sabemos hasta cuando, hasta donde.

Pero malditos sean los que asi mismos se encadenan y se ponen grilletes,
los que no logran ver este escenario donde nos mienten con actuaciones.

Maldito sea quien no se indigne por el poco valor que tienen nuestras manos,
en el reducido espacio de las empresas que nos absorben.

Maldito sea quien disfrute de su miseria, de su ignorancia,
quien disfrute de las deudas que hereda y las que adopta.

Maldito sea quien defienda a fabricantes y modas,
quien crea que el valor de la vida es equivalente a mercancías absurdas.

Aquel que tenga por ídolos a reyes, gladiadores  o prostitutas,
aquel que prefiera tener por credo tantas mentiras.

Maldito el ciego que no sueñe con alcanzar la vista
Maldito el cojo que cambia sus pasos por una mísera limosna.



Andrés Guzmán   (Martes 10, Junio 2014)

Oscurantismo


Buscamos comprender lo desconocido
con aquello que ya conocemos.

Buscamos dar forma a lo invisible
con colores y trazos que hemos visto.

Nos enseñaron a explicar el dolor y el fracaso
con teorías de pruebas y castigos divinos.

Le dimos a Dios un rostro, un sexo y una etnia
y defendemos supuestas verdades absolutas con dogmas y guerras.

Buscamos descubrir lo que nuestros sentidos humanos perciben
dejando de lado mayores universos invisibles en el espíritu.

Han cerrado nuestro pensamiento
para buscar lo que ya conocemos,
para ser esclavos de un miedo
de ser distintos, de llevar nuestro pensamiento a lo infinito.

Tal cual es amarrado y domado el animal de circo
hasta que se rinde a su libertad, a su instinto.

Y así hemos levantado muros imaginarios
en nuestros espíritus,
Aturdidos por constantes amenazas de un infierno,
encadenando nuestra chispa divina a sectas y religiones
que tan solo mercadean milagros y salvaciones.

Demagogia y fanatismo.

Dogmas y mitos.

Esclavitud y oscurantismo.

Un hombre


Este mundo fue levantado por hombres valientes,
hombres astutos y otros simplemente fuertes. 

Hombres de manos duras, hombres de manos frágiles
pero manos al fin, marcadas por el amor y el destino;
marcadas por aquellas cosas que jamás habian sostenido,
por la dicha y la desgracia que tienen todos los caminos.

El hombre será siempre un niño
y tendrá juguetes aún este viejo,
y será siempre un pillo
en busca de aventuras y amigos.

El hombre sabe tomar vino
y también sabe tomar cafe amargo.
Sabe como llorar por el despecho
en las madrugadas y sin escándalos.

El hombre sabe poner su cara para ser golpeado,
para no estar en el anonimato y ponerse a cargo.
Para ser reconocido, para ser amado
y para enfrentarlo todo cuando el mundo se viene abajo.

Un hombre entiende poco de subjetivos,
porque su mundo solo pinta negro o blanco.
En el amor, los hombres no comprenden de bemoles,
ni de ritmos rápidos, sino que lo bailan al son de tango.

Busca ser fuerte e invencible
para darse cuenta que ante el perfume y los encajes
la fortaleza varonil es un espejismo,
de jóvenes inexpertos un delirio.

Un hombre sabe parrandear,
es un mujeriego romantico de rimas y pasión.
Sin embargo sueña establecerse
con esa loca compañera que sepa robarle su corazón.

El hombre suele ser torpe y descuidado
así como lo es terco y obstinado.
El hombre suele viajar a caminos alejados
hasta encontrar su propia tierra y espacio.

Un hombre tendrá su propia ley,
su propio código.

Tendrá siempre un pasado oscuro
y siempre habrá buscado cómo repararlo.

Su mirada estará llena de romance
y también de muerte.

Un hombre querrá ser libre,
querrá ser fuerte,
ser amante,
ser valiente.

Querrá ser recordado,
querrá dejar un legado.

Morirá cansado
pero aguardando.

Entre los recuerdos de sus pasadas glorias...
quizás afligido por lo que no hizo, por sus fracasos.

Y así buscará su ultimo abrigo,
en las memorias de su amor y lo que haya construido con sus manos.



Andrés Guzmán (miercoles 13, Noviembre 2013)