
El Señor no me dio alas como al pájaro,
pero me permite verte y con ello
yo tambien pueda volar muy alto.
La belleza siempre inspira al corazón,
tal como me inspiro al contemplarte mi amor...
Las estrellas de tus ojos,
la cascada de tus cabellos,
lo mujer de tu figura...
van todas atrapandose en mis ojos...
Van todas elevandome al infinito...
Tu belleza logró reinventar mi mundo,
todo es mejor si tu estas alrededor.
Tal como mi corazón, antes sin movimiento,
hoy se pierde con los colores del firmamento
recorriendo el mundo como si fuera el viento...
El Señor no me dio alas como al pájaro,
pero me regala el poema en la inspiración
para cruzar el cielo entero,
para llegar hasta tu firmamento,
para llegar hasta tu recinto,
hasta lo mas profundo de tus secretos.
Andrés Guzmán.